
EXTREMOS


Galería para mis dibujos y reflexiones.

En este dibujo observamos a una mujer a cuatro patas, de pelo negro, piel pálida y un cuerpo de escándalo. En cada extremidad hay algo negro que le atrapa desde el suelo, tratando de hundirle bajo tierra. Observamos la figura sobre un fondo morado que otorga una mayor potencia visual a este dibujo.
La vida nos depara mil cosas. Esas cosas pueden ser tanto buenas como malas, hay que saber sobre llevarlas. Existe gente positiva y gente negativa. Esta claro que hay puntos medios entre ambos polos, pero en esta reflexión me voy a dedicar a hablar sobre la gente positiva y sobre todo la gente negativa. Las personas positivas son aquellas que normalmente consiguen sacarle el lado bueno a cualquier cosa, sea ya de por sí buena o no. Estas personas tocan fondo como todas, sin embargo, tienen una capacidad extraordinaria para salir a flote de ahí. Respecto a las personas negativas… le encuentran el lado malo a cualquier cosa, incluso siendo buena de por sí. Estas personas son constantemente atrapadas por malos pensamientos, por pensamientos que les mandaran directas a tocar fondo y no les dejaran salir de ahí. Este tipo de personas tienen una mayor facilidad para contagiar este tipo de pensamientos por desgracia… Existen otras que son cautas y sea por lo que sea, hayan tenido ya experiencias con la negatividad o directamente no les guste esta sin haberla catado, no se acercan a este tipo de personas negativas. Las personas negativas por estas ultimas son consideran como un virus andante, como algo que no tiene remedio o algo que no merece su ayuda porque les arrastrara hasta el final de ese pozo con ellas. Hay personas que tienen salvación y hay otras que no. Considero que deberíamos dar una oportunidad a todas las personas, aun que debo admitir que cuando alguien no es capaz de ayudar a otra y se ve arrastrada… lo mejor es ser cauta/o y huir. El final de ese pozo es muy profundo y una vez se cae en el más vale tener el don de las personas positivas o, al menos, tener la suficiente fuerza de voluntad como para salir de este.

Ante el mundo se presenta una mujer de piel pálida y rosada, pelo rubio y un físico adecuado a lo que la sociedad está acostumbrada a aceptar. Una mujer sin pupilas, con sombras en los ojos que le aportan una mayor intensidad en la mirada. Aparece con los brazos cruzados, tapándose, como si tuviese miedo o vergüenza a exponer demasiado de sí. Es una mujer con un físico como ya se ha mencionado, aceptado de buena manera en la sociedad, aun así, esta tiene miedo de exponerse, y tiene miedo de exponerse debido a las inseguridades que corren por su ser.
Las personas son inseguras, siempre hay algo en su ser que les aporta algún tipo de inseguridad. Es algo muy difícil de solucionar, algo que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha fuerza, paciencia y ayuda. La ayuda de la que hablo puede conseguirse de fuera, desde los amigos, la familia, profesionales como psicólogos… Sin embargo, la ayuda que más se requerirá para poder reducir esta horrible sensación llamada inseguridad será la de uno mismo. No hay nadie que vaya a poder ayudar mejor que uno a sí mismo, al menos sobre este tipo de sensación. Existen incontables miedos; miedo a ser rechazado, miedo a ser criticado, miedo a perder, miedo a ser inferior, etc. Este tipo de miedos se traducen en inseguridades. Puedes ser alguien perfecto, pero nunca te verás así, nunca lo harás porque siempre habrá ese algo que reducirá esa perfección, que será menos que muchos de los que tu consideras tus mejores atributos. En cada persona unos miedos predominan más que otros. Las personas deberían aprender a vencerlos, a vencer esas inseguridades… pero a veces tener miedo es bueno. A veces una o uno se da cuenta de la fuerza que les puede llegar a otorgar una vez se superan. A veces una o uno se da cuenta de que puede convertirlo en seguridad después de esa superación.
Una mujer de piel pálida, pelo negro y labios oscuros. Viste con una chaqueta verde una camisa blanca. Es una mujer que parece ser un muerto viviente, pero sin putrefacción. Su mirada es intensa, como si te acechase, pero embobada. Como si estuviese, pero a su misma vez no.
Hay épocas en las que no hallamos claridad en nuestros pensamientos, en nuestras emociones. Corren tantos pensamientos por nuestra cabeza que se acaban convirtiendo en ninguno. Tratamos de concentrarnos en una cosa y no somos capaces debido a todo lo que nos ronda, la mente deja de verse cristalina y pasa a ser turbia como un mar revuelto por un gran oleaje. Hay días en los que no tenemos la fuerza emocional suficiente como para evitar emborronar nuestra mente. Debemos ser fuertes, debemos saber limpiarla, conseguir amainar la tempestad que revuelve nuestros pensamientos, devolver esa transparencia a nuestra consciencia, a nuestro ser. Hay mil maneras de conseguirlo, pero esto es cuestión de la fuerza y capacidad de uno mismo, del querer y no del poder o no poder. Todo siempre se resume a eso, a la actitud, a las ganas de salir de estas situaciones tan angustiosas e incluso atosigantes. Situaciones en las que uno puede sentir que se queda sin respiración. Sin embargo… salir de este tipo de situaciones no es algo que se considere tan fácil, de hecho, todo es relativo. Hay personas que consiguen desprenderse de la fuerte marea en segundos, como si no les costase nada, más bien como si estos gozasen de un don… mientras que hay otras personas a las que les puede llegar a costar incluso décadas. Hay momentos en los que por mucho que nos gustaría estar al 100% en algo solo podemos estar un 1%. Hay épocas en las que evitar lo turbio es inevitable.