CICATRICES

Lo que se presenta en esta obra es a una mujer con pelo morado, una piel totalmente blanca y sin ningún tipo de color más que el sombreado del lápiz en su tez, un collar en el que podemos apreciar una “C” y sobre su cara se hallan varias cicatrices. Estas cicatrices mencionadas le dan aspecto de piel de porcelana, una piel delicada y fácil de quebrar, pero… ¿únicamente aludo a una piel delicada?

La vida está llena de obstáculos difíciles de superar. Es una putada eso de que los seres humanos tropiezan con la misma piedra y no solamente una… sino que varias veces. Las caídas, las equivocaciones y los errores son los que mayor eficacia tienen a la hora de enseñar a una persona. Una vez alguien se equivoca trata de levantarse y no volver a hacerlo, al menos una persona con sentido común, aprendiendo de ese error ya cometido, pero… ¿Siempre sucede así? Claramente esto no se da siempre así. No todas las veces que alguien erra es capaz de aprender a la primera el cómo no volver a hacerlo. A continuación, me dispongo a introducir un término que considero bastante crucial para este tema: CICATRICES. Las caídas, equivocaciones y los errores dan lugar a las cicatrices, sean visibles o no. Cuando erramos y esa equivocación nos provoca un daño, tanto físico como emocional, se forman las cicatrices. Gracias a estas recordamos eso en lo que fallamos, eso que no queremos volver a hacer mal. Las cicatrices son fundamentales y sobre todo las que provienen de los peores errores. Cuanto mayor dolor causa la herida provocada por el fallo que se comete mayor visibilidad y voz le otorga a esa cicatriz.

Las cicatrices son nuestros recordatorios y gracias a ellas tropezamos menos de lo que realmente lo haríamos.

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