NUESTRO AQUELARRE

En este dibujo inacabado nos encontramos con seis mujeres. Estas seis mujeres tienen un aspecto realmente radiante, son mujeres preciosas que muestran tener una gran seguridad y confianza pese a la situación en la que se les puede ver. Estas mujeres transmiten sensualidad con sus expresiones. A la que más destacaremos de estas seis será a la primera, la que está en lo alto del grupo, la cual parece tener una expresión de goce en su cara. Sin embargo, esta mujer a su misma vez se encuentra llorando… Quizá sea debido a que la vemos atada a un tronco con sus hermanas y en breves se hallarán ardiendo sobre las mismas brasas de mis pinceladas. En esta obra podemos observar aquellos escenarios tan famosos de aquellos cuentos y relatos sobre la quema de brujas.

Las brujas son unas criaturas extraordinarias. La gran mayoría de las personas que escuchan este término lo llevan a una imagen en la cual se halla una mujer de aspecto arrugado, lleno de verrugas, con ropa polvorienta y negra, un sombrero y acompañada de su escoba de madera, su gato y sus pócimas.  También se piensa que las brujas son seres que viven escondidas en lugares remotos. Actualmente la presencia de estas criaturas rebosa en nuestra sociedad más que nunca. Estas viven entre nosotras/os y para nada con el aspecto anteriormente mencionado… cuando hablo de brujas aludo a mujeres feministas y fuertes. Es una pena que se continúe con la caza de brujas… y con esto aludo a aquellas personas que tratan de acabar con estas mujeres fuertes y feministas. Esa gente que realiza ese tipo de cacería son las personas que tratan de acabar con lo extraordinario de la sociedad.

Lo último que añadiré es que las brujas han decidido creer en sus intuiciones y forjar ellas mismas su propio futuro. Son lo suficientemente valientes para dar la cara, con la esperanza de que esto ayudará a otras/os. Se trata de mujeres que saben quiénes son: son sus propias reinas.

IMPURA

Una monja es la que ocupa esta nueva entrada. Ojos verdes muy claros, vestida con el hábito y con una piel menos pálida en comparación al resto de mujeres que he subido anteriormente al blog. Su mirada se dirige hacia el cielo, como si se hallara buscando a su Dios y sobre todo, como si buscase su perdón… Esta mujer con atuendo de monja se ve rodeada de cruces invertidas, las cuales señalan esa impureza que le corroe y, el fondo que le acompaña es un rojo intenso, un color que aporta pasión y calor a la obra, un calor procedente de esos pecados cometidos.

En la sociedad en la que se vive los actos pueden categorizarse de muchas maneras, en este caso hablaremos de los actos impuros. La pureza puede llegar a aludir a muchas cosas, digamos que es un término bastante relativo.  En esta sociedad llevan tratando de enseñarnos, sobre todo a las mujeres, que la pureza es nuestro camino a seguir. Quizá deba ser así, claro…  quizá en un mundo ideal dominado por hombres machistas, pero ahora mismo me encuentro hablando de un mundo justo. Todas las personas tenemos derecho a cometer actos impuros, tenemos derecho a cometer locuras gusten o dejen de gustar. La sociedad patriarcal trata de instaurar desde siempre este tipo de visión en la cual las mujeres debemos ser puras porque si no es así nuestro valor se reduce. Una mujer no debe sentirse mal por hacer lo que quiere, por realizar algo que se salga de lo que se considere socialmente correcto. Si dicho acto repercute de manera negativa en la persona que lo comete, pero no porque moleste a nadie, sino porque en sí a esa persona no le sienta bien… es su problema, no el del resto.

Comete pecados, aprende de ellos, perdónate, conócete y sobre todo sé libre.

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