IMPURA

Una monja es la que ocupa esta nueva entrada. Ojos verdes muy claros, vestida con el hábito y con una piel menos pálida en comparación al resto de mujeres que he subido anteriormente al blog. Su mirada se dirige hacia el cielo, como si se hallara buscando a su Dios y sobre todo, como si buscase su perdón… Esta mujer con atuendo de monja se ve rodeada de cruces invertidas, las cuales señalan esa impureza que le corroe y, el fondo que le acompaña es un rojo intenso, un color que aporta pasión y calor a la obra, un calor procedente de esos pecados cometidos.

En la sociedad en la que se vive los actos pueden categorizarse de muchas maneras, en este caso hablaremos de los actos impuros. La pureza puede llegar a aludir a muchas cosas, digamos que es un término bastante relativo.  En esta sociedad llevan tratando de enseñarnos, sobre todo a las mujeres, que la pureza es nuestro camino a seguir. Quizá deba ser así, claro…  quizá en un mundo ideal dominado por hombres machistas, pero ahora mismo me encuentro hablando de un mundo justo. Todas las personas tenemos derecho a cometer actos impuros, tenemos derecho a cometer locuras gusten o dejen de gustar. La sociedad patriarcal trata de instaurar desde siempre este tipo de visión en la cual las mujeres debemos ser puras porque si no es así nuestro valor se reduce. Una mujer no debe sentirse mal por hacer lo que quiere, por realizar algo que se salga de lo que se considere socialmente correcto. Si dicho acto repercute de manera negativa en la persona que lo comete, pero no porque moleste a nadie, sino porque en sí a esa persona no le sienta bien… es su problema, no el del resto.

Comete pecados, aprende de ellos, perdónate, conócete y sobre todo sé libre.

MIEDO A

Ante el mundo se presenta una mujer de piel pálida y rosada, pelo rubio y un físico adecuado a lo que la sociedad está acostumbrada a aceptar. Una mujer sin pupilas, con sombras en los ojos que le aportan una mayor intensidad en la mirada. Aparece con los brazos cruzados, tapándose, como si tuviese miedo o vergüenza a exponer demasiado de sí. Es una mujer con un físico como ya se ha mencionado, aceptado de buena manera en la sociedad, aun así, esta tiene miedo de exponerse, y tiene miedo de exponerse debido a las inseguridades que corren por su ser.

Las personas son inseguras, siempre hay algo en su ser que les aporta algún tipo de inseguridad. Es algo muy difícil de solucionar, algo que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha fuerza, paciencia y ayuda. La ayuda de la que hablo puede conseguirse de fuera, desde los amigos, la familia, profesionales como psicólogos… Sin embargo, la ayuda que más se requerirá para poder reducir esta horrible sensación llamada inseguridad será la de uno mismo. No hay nadie que vaya a poder ayudar mejor que uno a sí mismo, al menos sobre este tipo de sensación. Existen incontables miedos; miedo a ser rechazado, miedo a ser criticado, miedo a perder, miedo a ser inferior, etc. Este tipo de miedos se traducen en inseguridades. Puedes ser alguien perfecto, pero nunca te verás así, nunca lo harás porque siempre habrá ese algo que reducirá esa perfección, que será menos que muchos de los que tu consideras tus mejores atributos. En cada persona unos miedos predominan más que otros.  Las personas deberían aprender a vencerlos, a vencer esas inseguridades… pero a veces tener miedo es bueno. A veces una o uno se da cuenta de la fuerza que les puede llegar a otorgar una vez se superan. A veces una o uno se da cuenta de que puede convertirlo en seguridad después de esa superación.

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