EXTREMOS

Esta pintura muestra dos caras en una: la bondad y la maldad. A la izquierda podemos ver la mitad de la cara de un ángel mientras que, a la derecha, podemos observar la mitad de la cara de un demonio. Como en todos los dibujos que ya he expuesto en este blog, siempre se trata de rostros de mujeres. A la mitad angelical comprobamos que rodea su cuello un halo y a la otra mitad demoníaca le sale un cuerno de la cabeza.

Los seres humanos estamos compuestos por muchas caras, no únicamente la que el resto es capaz de ver. Existen tanto buenas personas como malas personas, sin embargo, no quiere decir que esas buenas o malas personas únicamente estén compuestas por bondad o maldad, respectivamente. Nos gusta mucho generalizar y, por lo tanto, categorizar. Cuando alguien comete un acto que no nos hace bien o que no hace bien al resto nos lanzamos a categorizarla de mala persona, pero… no tiene por qué serlo realmente. A la mayor parte de la humanidad nos enseñan a diferenciar que es lo bueno y que es lo malo, aun así, debo admitir que considero que muchas veces estos dos extremos son relativos. Si no nos enseñasen desde un principio a diferenciarlos… ¿Seríamos capaces de hacerlo por nosotros mismos? Sinceramente no tengo ni la menor idea, aunque admitiré que me atrevería a decir que sí que seriamos capaces de diferenciar mayoritariamente lo bueno de lo malo. Algunas personas tienen la capacidad de ser empáticas desde que nacen, por eso mismo es por lo que me decanto en que sí podría llegar a diferenciarse estos dos extremos.

La vida es ya de por si dura como para que otros nos la hagan más aun o, incluso, nosotros a los demás. Hay que saber hallar un equilibrio entre el bien y el mal, tanto propio como ajeno.

HUNDIDA

En este dibujo observamos a una mujer a cuatro patas, de pelo negro, piel pálida y un cuerpo de escándalo. En cada extremidad hay algo negro que le atrapa desde el suelo, tratando de hundirle bajo tierra. Observamos la figura sobre un fondo morado que otorga una mayor potencia visual a este dibujo.

La vida nos depara mil cosas. Esas cosas pueden ser tanto buenas como malas, hay que saber sobre llevarlas. Existe gente positiva y gente negativa. Esta claro que hay puntos medios entre ambos polos, pero en esta reflexión me voy a dedicar a hablar sobre la gente positiva y sobre todo la gente negativa. Las personas positivas son aquellas que normalmente consiguen sacarle el lado bueno a cualquier cosa, sea ya de por sí buena o no. Estas personas tocan fondo como todas, sin embargo, tienen una capacidad extraordinaria para salir a flote de ahí. Respecto a las personas negativas… le encuentran el lado malo a cualquier cosa, incluso siendo buena de por sí. Estas personas son constantemente atrapadas por malos pensamientos, por pensamientos que les mandaran directas a tocar fondo y no les dejaran salir de ahí. Este tipo de personas tienen una mayor facilidad para contagiar este tipo de pensamientos por desgracia… Existen otras que son cautas y sea por lo que sea, hayan tenido ya experiencias con la negatividad o directamente no les guste esta sin haberla catado, no se acercan a este tipo de personas negativas. Las personas negativas por estas ultimas son consideran como un virus andante, como algo que no tiene remedio o algo que no merece su ayuda porque les arrastrara hasta el final de ese pozo con ellas. Hay personas que tienen salvación y hay otras que no. Considero que deberíamos dar una oportunidad a todas las personas, aun que debo admitir que cuando alguien no es capaz de ayudar a otra y se ve arrastrada… lo mejor es ser cauta/o y huir. El final de ese pozo es muy profundo y una vez se cae en el más vale tener el don de las personas positivas o, al menos, tener la suficiente fuerza de voluntad como para salir de este.

MIEDO A

Ante el mundo se presenta una mujer de piel pálida y rosada, pelo rubio y un físico adecuado a lo que la sociedad está acostumbrada a aceptar. Una mujer sin pupilas, con sombras en los ojos que le aportan una mayor intensidad en la mirada. Aparece con los brazos cruzados, tapándose, como si tuviese miedo o vergüenza a exponer demasiado de sí. Es una mujer con un físico como ya se ha mencionado, aceptado de buena manera en la sociedad, aun así, esta tiene miedo de exponerse, y tiene miedo de exponerse debido a las inseguridades que corren por su ser.

Las personas son inseguras, siempre hay algo en su ser que les aporta algún tipo de inseguridad. Es algo muy difícil de solucionar, algo que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha fuerza, paciencia y ayuda. La ayuda de la que hablo puede conseguirse de fuera, desde los amigos, la familia, profesionales como psicólogos… Sin embargo, la ayuda que más se requerirá para poder reducir esta horrible sensación llamada inseguridad será la de uno mismo. No hay nadie que vaya a poder ayudar mejor que uno a sí mismo, al menos sobre este tipo de sensación. Existen incontables miedos; miedo a ser rechazado, miedo a ser criticado, miedo a perder, miedo a ser inferior, etc. Este tipo de miedos se traducen en inseguridades. Puedes ser alguien perfecto, pero nunca te verás así, nunca lo harás porque siempre habrá ese algo que reducirá esa perfección, que será menos que muchos de los que tu consideras tus mejores atributos. En cada persona unos miedos predominan más que otros.  Las personas deberían aprender a vencerlos, a vencer esas inseguridades… pero a veces tener miedo es bueno. A veces una o uno se da cuenta de la fuerza que les puede llegar a otorgar una vez se superan. A veces una o uno se da cuenta de que puede convertirlo en seguridad después de esa superación.

RETICENCIA

Nos encontramos con una mujer de mirada intensa. Se halla en la oscuridad con una expresión tranquilizante a la vez que todo lo contrario. No sabemos qué es en lo que está pensando ni lo que desea… Parece como si se parara el tiempo y esta no dejase de hacerlo. Para ella es muy difícil dar a luz aquello en lo que piensa… ¿Cuánto aguantará?

Las personas somos un mundo, cada cual con sus gustos, aficiones, miedos, decisiones…. Están aquellas personas que son un libro abierto y aquellas que son todo lo contrario. A las primeras se les puede leer con solo mirarles, no les asusta expresar aquello que sienten y tampoco que los demás puedan verlo. Después encontramos a sus polos opuestos, aquellas personas que son reticentes a exponer sus emociones, aquellas a las que no les gusta ser leídas por el resto, aquellas a las que no les es nada fácil hablar de aquello que sienten. Estas últimas son capaces de permanecer en silencio a los oídos del resto, pero a su misma vez, pueden estar gritando por dentro, pidiendo ayuda a aquellos que no oyen nada. Estas últimas son las personas más valientes y muchas veces más cobardes que existen, son capaces de curar sus heridas por sí mismas, pero no son capaces de pedir ayuda cuando a veces es lo que más necesitan. Hay algo en lo que la mayoría de estos diferentes tipos de personas coinciden y es en que necesitamos un momento de desahogue. Un momento en el que poder hablar de nuestras preocupaciones, sea con alguien o con nosotros mismos. Hay veces en las que necesitamos simplemente ser escuchados por alguien, nos da igual por quien mientras podamos sentir que lo que decimos y sentimos es real. ¿Tú también eres de las que aguantan hasta explotar?

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