¿REAL O NO?

Es una chica la que se halla de espaldas a nuestra vista. Encontramos una mano con uñas afiladas y negras que está tapando la boca de esa chica que está de espaldas. Si nos fijamos, al fondo de la habitación en la que se encuentra esta chica hay un ser que trata de entrar por una ventana con barrotes, como si estuviese encerrado ahí. Este ser que observamos al fondo tras esos barrotes da un aspecto terrorífico, poco alentador, perturbador… podemos apreciar sus ojos amarillos chillón, su sonrisa estremecedora y sus manos de tonalidad roja agarrando esos metales que le separan de la chica. ¿Es ese ser real o no?

La locura se puede presentar de muchas formas. Los humanos estamos plagados de enfermedades, no únicamente las físicas, también se hallan otro tipo de enfermedades de mucha importancia… y estas de las que me dispongo a hablar son las mentales. Hay miles de tipos de enfermedades dentro de esta categoría. Esta vez me centraré en la esquizofrenia, concretamente la paranoide. La característica principal de este tipo de esquizofrenia consiste en la presencia de claras ideas delirantes y alucinaciones auditivas sin claras alteraciones en la afectividad, en el lenguaje y, sin mostrar un comportamiento catatónico asociado. Fundamentalmente, las ideas delirantes son de persecución, de perjuicio o ambas, pero también puede presentarse ideas delirantes con otra temática, aunque suelen estar organizadas alrededor de un tema coherente. También es habitual que las alucinaciones estén relacionadas con el contenido de la temática delirante. Los síntomas asociados incluyen ansiedad, ira, retraimiento y tendencia a discutir. El inicio tiende a ser más tardío que en otros tipos de esquizofrenia y las características distintivas pueden ser más estables en el tiempo.

Los monstruos de nuestra cabeza son eso, monstruos que están dentro de nuestra cabeza. No obstante… estos pueden ser más reales de lo que uno puede imaginarse.

CICATRICES

Lo que se presenta en esta obra es a una mujer con pelo morado, una piel totalmente blanca y sin ningún tipo de color más que el sombreado del lápiz en su tez, un collar en el que podemos apreciar una “C” y sobre su cara se hallan varias cicatrices. Estas cicatrices mencionadas le dan aspecto de piel de porcelana, una piel delicada y fácil de quebrar, pero… ¿únicamente aludo a una piel delicada?

La vida está llena de obstáculos difíciles de superar. Es una putada eso de que los seres humanos tropiezan con la misma piedra y no solamente una… sino que varias veces. Las caídas, las equivocaciones y los errores son los que mayor eficacia tienen a la hora de enseñar a una persona. Una vez alguien se equivoca trata de levantarse y no volver a hacerlo, al menos una persona con sentido común, aprendiendo de ese error ya cometido, pero… ¿Siempre sucede así? Claramente esto no se da siempre así. No todas las veces que alguien erra es capaz de aprender a la primera el cómo no volver a hacerlo. A continuación, me dispongo a introducir un término que considero bastante crucial para este tema: CICATRICES. Las caídas, equivocaciones y los errores dan lugar a las cicatrices, sean visibles o no. Cuando erramos y esa equivocación nos provoca un daño, tanto físico como emocional, se forman las cicatrices. Gracias a estas recordamos eso en lo que fallamos, eso que no queremos volver a hacer mal. Las cicatrices son fundamentales y sobre todo las que provienen de los peores errores. Cuanto mayor dolor causa la herida provocada por el fallo que se comete mayor visibilidad y voz le otorga a esa cicatriz.

Las cicatrices son nuestros recordatorios y gracias a ellas tropezamos menos de lo que realmente lo haríamos.

HUNDIDA

En este dibujo observamos a una mujer a cuatro patas, de pelo negro, piel pálida y un cuerpo de escándalo. En cada extremidad hay algo negro que le atrapa desde el suelo, tratando de hundirle bajo tierra. Observamos la figura sobre un fondo morado que otorga una mayor potencia visual a este dibujo.

La vida nos depara mil cosas. Esas cosas pueden ser tanto buenas como malas, hay que saber sobre llevarlas. Existe gente positiva y gente negativa. Esta claro que hay puntos medios entre ambos polos, pero en esta reflexión me voy a dedicar a hablar sobre la gente positiva y sobre todo la gente negativa. Las personas positivas son aquellas que normalmente consiguen sacarle el lado bueno a cualquier cosa, sea ya de por sí buena o no. Estas personas tocan fondo como todas, sin embargo, tienen una capacidad extraordinaria para salir a flote de ahí. Respecto a las personas negativas… le encuentran el lado malo a cualquier cosa, incluso siendo buena de por sí. Estas personas son constantemente atrapadas por malos pensamientos, por pensamientos que les mandaran directas a tocar fondo y no les dejaran salir de ahí. Este tipo de personas tienen una mayor facilidad para contagiar este tipo de pensamientos por desgracia… Existen otras que son cautas y sea por lo que sea, hayan tenido ya experiencias con la negatividad o directamente no les guste esta sin haberla catado, no se acercan a este tipo de personas negativas. Las personas negativas por estas ultimas son consideran como un virus andante, como algo que no tiene remedio o algo que no merece su ayuda porque les arrastrara hasta el final de ese pozo con ellas. Hay personas que tienen salvación y hay otras que no. Considero que deberíamos dar una oportunidad a todas las personas, aun que debo admitir que cuando alguien no es capaz de ayudar a otra y se ve arrastrada… lo mejor es ser cauta/o y huir. El final de ese pozo es muy profundo y una vez se cae en el más vale tener el don de las personas positivas o, al menos, tener la suficiente fuerza de voluntad como para salir de este.

UNIVERSO AJENO

Es un extraterrestre lo que se aprecia en este dibujo. Típico extraterrestre verde, ojos grandes y negros, cabeza enorme… Se encuentra en medio del universo, fumándose un peta y alucinando ante tanta estrella.

Cada persona es capaz de crear su propio universo. Cuando hablo de universo me refiero a tu propia percepción de la realidad. La realidad es algo que siempre está ahí, la realidad alude al dolor. La realidad es cuando nuestros pies tocan la tierra, como si tuviésemos un objeto de hierro que nos hiciese caer del cielo, de las estrellas. La imaginación es lo contrario a la realidad, esta es aquella que puede hacernos volar más alto que un avión. La imaginación usada debidamente es aquella que puede darnos esa percepción distinta a la realidad, ese toque peculiar que impide que la aborrezcamos y que podamos seguir teniendo las ganas y fuerza suficiente como para continuar viviendo en ella.  A algunos les es necesario drogarse para poder evadirse de la realidad y crear esa percepción ya mencionada. Sin embargo, estos son los que quieren huir de la realidad, los que no quieren verla ni en pintura. Son aquellos a los que les resulta demasiado monótona o dolorosa… Mientras, hay otros que nacen con el don de crearla sin ningún tipo de estimulante, hay otros que consiguen mezclar ambos polos y consiguen la unión perfecta. Estos últimos son los que no huyen de la realidad, sino que la mejoran de una manera extraordinaria y muy peculiar, de una manera única. Debo resaltar a las personas que también son capaces de mostrar su imaginación, sobre todo porque suelen utilizar lo que considero arte; pintura, poesía, creaciones audiovisuales… Es genial vivir en la realidad en la que todos viven, pero es más extraordinario ser el dueño de ella, crear tu propio universo.

MIEDO A

Ante el mundo se presenta una mujer de piel pálida y rosada, pelo rubio y un físico adecuado a lo que la sociedad está acostumbrada a aceptar. Una mujer sin pupilas, con sombras en los ojos que le aportan una mayor intensidad en la mirada. Aparece con los brazos cruzados, tapándose, como si tuviese miedo o vergüenza a exponer demasiado de sí. Es una mujer con un físico como ya se ha mencionado, aceptado de buena manera en la sociedad, aun así, esta tiene miedo de exponerse, y tiene miedo de exponerse debido a las inseguridades que corren por su ser.

Las personas son inseguras, siempre hay algo en su ser que les aporta algún tipo de inseguridad. Es algo muy difícil de solucionar, algo que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha fuerza, paciencia y ayuda. La ayuda de la que hablo puede conseguirse de fuera, desde los amigos, la familia, profesionales como psicólogos… Sin embargo, la ayuda que más se requerirá para poder reducir esta horrible sensación llamada inseguridad será la de uno mismo. No hay nadie que vaya a poder ayudar mejor que uno a sí mismo, al menos sobre este tipo de sensación. Existen incontables miedos; miedo a ser rechazado, miedo a ser criticado, miedo a perder, miedo a ser inferior, etc. Este tipo de miedos se traducen en inseguridades. Puedes ser alguien perfecto, pero nunca te verás así, nunca lo harás porque siempre habrá ese algo que reducirá esa perfección, que será menos que muchos de los que tu consideras tus mejores atributos. En cada persona unos miedos predominan más que otros.  Las personas deberían aprender a vencerlos, a vencer esas inseguridades… pero a veces tener miedo es bueno. A veces una o uno se da cuenta de la fuerza que les puede llegar a otorgar una vez se superan. A veces una o uno se da cuenta de que puede convertirlo en seguridad después de esa superación.

TURBIA

Una mujer de piel pálida, pelo negro y labios oscuros. Viste con una chaqueta verde una camisa blanca. Es una mujer que parece ser un muerto viviente, pero sin putrefacción. Su mirada es intensa, como si te acechase, pero embobada. Como si estuviese, pero a su misma vez no.

Hay épocas en las que no hallamos claridad en nuestros pensamientos, en nuestras emociones. Corren tantos pensamientos por nuestra cabeza que se acaban convirtiendo en ninguno. Tratamos de concentrarnos en una cosa y no somos capaces debido a todo lo que nos ronda, la mente deja de verse cristalina y pasa a ser turbia como un mar revuelto por un gran oleaje. Hay días en los que no tenemos la fuerza emocional suficiente como para evitar emborronar nuestra mente. Debemos ser fuertes, debemos saber limpiarla, conseguir amainar la tempestad que revuelve nuestros pensamientos, devolver esa transparencia a nuestra consciencia, a nuestro ser. Hay mil maneras de conseguirlo, pero esto es cuestión de la fuerza y capacidad de uno mismo, del querer y no del poder o no poder. Todo siempre se resume a eso, a la actitud, a las ganas de salir de estas situaciones tan angustiosas e incluso atosigantes. Situaciones en las que uno puede sentir que se queda sin respiración. Sin embargo… salir de este tipo de situaciones no es algo que se considere tan fácil, de hecho, todo es relativo. Hay personas que consiguen desprenderse de la fuerte marea en segundos, como si no les costase nada, más bien como si estos gozasen de un don… mientras que hay otras personas a las que les puede llegar a costar incluso décadas. Hay momentos en los que por mucho que nos gustaría estar al 100% en algo solo podemos estar un 1%. Hay épocas en las que evitar lo turbio es inevitable.

RETICENCIA

Nos encontramos con una mujer de mirada intensa. Se halla en la oscuridad con una expresión tranquilizante a la vez que todo lo contrario. No sabemos qué es en lo que está pensando ni lo que desea… Parece como si se parara el tiempo y esta no dejase de hacerlo. Para ella es muy difícil dar a luz aquello en lo que piensa… ¿Cuánto aguantará?

Las personas somos un mundo, cada cual con sus gustos, aficiones, miedos, decisiones…. Están aquellas personas que son un libro abierto y aquellas que son todo lo contrario. A las primeras se les puede leer con solo mirarles, no les asusta expresar aquello que sienten y tampoco que los demás puedan verlo. Después encontramos a sus polos opuestos, aquellas personas que son reticentes a exponer sus emociones, aquellas a las que no les gusta ser leídas por el resto, aquellas a las que no les es nada fácil hablar de aquello que sienten. Estas últimas son capaces de permanecer en silencio a los oídos del resto, pero a su misma vez, pueden estar gritando por dentro, pidiendo ayuda a aquellos que no oyen nada. Estas últimas son las personas más valientes y muchas veces más cobardes que existen, son capaces de curar sus heridas por sí mismas, pero no son capaces de pedir ayuda cuando a veces es lo que más necesitan. Hay algo en lo que la mayoría de estos diferentes tipos de personas coinciden y es en que necesitamos un momento de desahogue. Un momento en el que poder hablar de nuestras preocupaciones, sea con alguien o con nosotros mismos. Hay veces en las que necesitamos simplemente ser escuchados por alguien, nos da igual por quien mientras podamos sentir que lo que decimos y sentimos es real. ¿Tú también eres de las que aguantan hasta explotar?

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